Después de 21 días de acercamiento, cuatro prefectos opositores suspendieron ayer un diálogo con el presidente Evo Morales, tras la detención del empleado de una compañía eléctrica en Tarija, en un nuevo incidente que entorpece la pacificación del país.
Poco más tarde, el gobierno pidió a los prefectos retornar al diálogo y negó la acusación de haber propiciado la llamada “cacería” de autonomistas, al estilo de la dictadura. Sigue leyendo






