Desde hace años, sí desde hace años, que venimos insistiendo con majadera insistencia en la necesidad de tratar de buscar y encontrar mercados para nuestra producción y no de encuevarnos como bárbaros. Desde hace años que imploramos que no se impongan los intereses políticos sobre la economía y que se puede hacer una cosa sin liquidar la otra. Así lo hace Chávez, el mentor de este Gobierno. Pero también lo hacen otros, que, como se dice, guiñan a la izquierda pero doblan para la derecha.
Con la cuestión de las preferencias arancelarias de la ATPDEA que nos otorgaba Estados Unidos, todos los medios informativos, pero, con mayor razón, los empresarios dedicados a las manufacturas y sus trabajadores, no hicieron más que rogarle al Gobierno que negociara con EEUU para que Bolivia no quedara fuera. Se demostró que perder los beneficios de la ATPDEA sería sentenciar al hambre a miles de bolivianos y mandar a la quiebra a decenas de empresas. Sin embargo, nada se pudo hacer para conmover a estos pretenciosos caciques que se mueven en la peor testarudez. Sigue leyendo








