Bolivia no puede cerrar los ojos y pensar que despidiendo a la DEA nos estamos haciendo un favor. Tal vez, el presidente de la República, en su “decisión personal”, no tomó en cuenta que con esa medida está favoreciendo o legitimando el narcotráfico.
Esa decisión, viniendo de una autoridad netamente política, podría hacernos pensar que hay un conflicto político con los Estados Unidos que se pretende resolver apretando donde más le afecta al país del norte: el narcotráfico. Pero, viniendo del presidente de las Federaciones Cocaleras del Chapare, puede darnos la impresión y la triste duda de que se está legalizando el narcotráfico en Bolivia y eso puede ser desastroso para el país. Sigue leyendo









