
Por Roberto Gonzales Scott
Nuevamente en Riberalta Chávez demostró su interés para salvar a su aliado boliviano y no escatimó otra entrega millonaria, malversando los petrodólares del pueblo venezolano. El préstamo de Lula se justifica, por que la parte de la carretera transoceánica que corresponde a Bolivia debe terminarse, para permitir a la industria brasileña llegar al Océano Pacifico y penetrar en los países que bordean este océano.
Chávez, se acopló a ésta reunión por invitación de Evo o por decisión propia, pero no pudo quedar atrás y con su deslumbrante ego, ofreció una ayuda mayor que la de Lula. Ante la posibilidad de un NO en el referéndum revocatorio, su objetivo principal es ayudar en la campaña de Evo Morales, porque el gobierno boliviano es su único puntal de apoyo en el área andina.
Como durante los últimos años, el dinero será entregado a Evo Morales y no a las autoridades de Riberalta o del Beni. En esta forma el presidente boliviano contará con fondos adicionales para su campaña política y entregas de prebendas en busca de votos. Este sistema se impuso durante todo el tiempo que Evo está en el poder y consiguió muchos corruptos interesados a su gobierno. Las ayudas de Chávez se invierten en promover la figura de Evo Morales y en los gastos operativos de sus sectores sociales que lo cooperan para conseguir los votos a su favor y disminuir las posibilidades de los prefectos autónomos.
Previamente a la llegada de los tres presidentes a Riberalta, el comité cívico declaró a Chávez como persona no grata, pero tuvieron que escapar frente a las amenazas de ser detenidos. Lamentablemente los prefectos que indicaron participar en el mencionado referéndum, todavía no se dan cuenta como avanza la estrategia eliminatoria de un socialismo que no es más que una dictadura fascista. Hay que recordar que Hitler también usaba el así llamado “Socialismo Nacional” en sus discursos, pero la falta de hombría o capacidad política de Chamberlain, lo dejó iniciar una guerra que costó más de 60 millones de vidas.
Como a la fecha, muchas conciencias están en venta, no faltan sus compradores y no hay los que se les opongan en forma efectiva. Los momentos históricos no se repiten y la miopía política de los que quieren demostrar que ganarán en el referéndum, con la campaña millonaria desplegada por el gobierno, no les asegura sus expectativas y podrían perder. Si ellos pierden, el país perderá también sus esperanzas de seguir un camino democrático para los habitantes actuales y sus futuras generaciones.
En los momentos que se juega el destino nacional, las gafas políticas y la falta de saber mantener ciertas decisiones acertadas, es fatal y los valientes opositores podrán ser engullidos por el poder. El poder no es de Evo y de los que lo siguen, sino del dinero que se invierte ilegalmente para ganar un referéndum.
Cuidado que los machos de hoy podrán llorar como mujeres el día de mañana y en sus llantos, serán acompañados por la ilusión de Bolivia de continuar libre y demócrata.