Por José Luis Orihuela Aquin
El resultado obvio es la ineficiencia de la empresa y los actos de corrupción, todo ello documentado por los medios de comunicación.
Cuando el Gobierno nacionalizó Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) le dijo al país que la petrolera estatal sería la empresa estrella y el motor de la economía y del desarrollo nacional, porque generaría los recursos para luchar contra la pobreza. Apenas han pasado tres años de esa decisión y YPFB atraviesa por la peor crisis de corrupción que se hubiera vivido antes y después de la capitalización.
Esta crisis tiene su origen en la decisión del presidente de la República, Evo Morales, de designar autoridades “a dedo”, es decir, con un perfil político y no profesional especializado en el área petrolera. El resultado obvio es la ineficiencia de la empresa y los actos de corrupción, todo ello documentado por los medios de comunicación. Sigue leyendo



